Hoy
se sabe que el té verde, además de ser una bebida deliciosa, . Sus beneficios para la salud eran conocidos por los sabios de Oriente desde los tiempos de Buda.
El té verde hace que los carbohidratos se liberen lentamente, evitando
los aumentos excesivos en los niveles de insulina de la sangre y favoreciendo
el consumo de grasas. Sus hojas verdes no fermentadas, contienen más cantidad
de catequinas, vitaminas (B2, C, D, E y K), y beta caroteno que el té negro
común, además de minerales como el magnesio, el potasio, el zinc, el selenio
y el flúor (este último, como se sabe, refuerza el esmalte dental y evita
las caries).  Un reciente estudio, publicado en el American Journal of Clinical
Nutrition, asegura que : "en comparación con el placebo y la cafeína, el consumo
de té verde produce un aumento del 4% en el consumo diario de energía".
Esto significa que bebiendo regularmente té verde se pueden consumir unas
80 calorías más cada día, lo que en conjunto supondría una pérdida de unos
20 kilos de peso al año.
Pero los beneficios de esta bebida, de color verde
claro y delicado sabor amargo, se extienden mucho más allá de la pérdida
de peso y, cada día, nuevas investigaciones los confirman.
La ciencia ha
confirmado que el té verde contiene un compuesto químico llamado polifenol,
integrado por catequinas, que son potentes antioxidantes. Los antioxidantes
protegen al organismo de la peligrosa actividad de los radicales libres,
que se cree que dan origen al cáncer y a enfermedades cardiacas, además
de otras afecciones relacionadas con el envejecimiento. Un estudio, realizado
en China en 1994 y publicado por una revista estadounidense, indicaba que
el té verde reducía el riesgo de cáncer de esófago en un 57% por ciento
en hombres y en un 60% en mujeres. Otro reciente estudio llevado a cabo
en Japón mostraba, en experimentos realizados con más 1.500 hombres, que
bebiendo al menos tres tazas de té verde al día se reducían notablemente
sus niveles de colesterol en la sangre.

Origen mitológico Desde hace 4.000
años, las hojas del té verde se han consumido con propósitos curativos.
El té verde procede de la misma planta que el té negro, más consumido en
Occidente, y se diferencia de éste en la mayor cantidad de oxígeno que absorben
las hojas durante el procesamiento. El té negro se creó para facilitar el
transporte de este producto desde Oriente a los mercados de Europa. Con
menos oxígeno, el té negro, era más adecuado para resistir los entonces
largos viajes sin estropearse. Sin embargo, en China, India y Japón, se
ha continuado bebiendo el té verde que hoy se exporta sin problemas a todos
los mercados del mundo. La camelia sinensis, nombre botánico de la planta
del té, posee una historia de proporciones mitológicas. En Occidente, la
palabra Tea, que en griego significa "diosa", ha dado su nombre a este producto.
En China, una popular leyenda cuenta que el emperador Shen Nung descubrió
el té cuando algunas hojas cayeron sobre un puchero de su cocina en el que
había agua hirviendo. Y se dice que, en India, el príncipe Sidharta, fundador
del budismo, al quedarse dormido en estado de meditación, se arrancó las
pestañas y las arrojó al suelo, donde dio origen a hermosas plantas de té,
con unas hojas que se parecían a sus propias pestañas. Algunos historiadores
aseguran que el té se consumió primero en China para dar sabor al agua hervida
y proteger a las personas de la contaminación bacteriana. En el año 1211
antes de Cristo, un monje budista japonés, llamado Eisai, escribió un libro
titulado "Mantener la salud bebiendo té", en el que decía: "El té es una
medicina milagrosa para la salud. Tiene el extraordinario poder de prolongar
la vida".
Los exploradores europeos que probaron el té verde en el siglo
XVI, dejaron escritos en los que se indica que el té se empleaba para curar
la fiebre, los dolores de cabeza, de articulaciones y de estómago.
Una planta
delicada Las hojas del té contienen cafeína, como todos las infusiones que
se derivan de ellas en cantidades variables. Hay muchos tipos de té, pero
todos proceden de la camelia sinensis.
En su crecimiento espontáneo o silvestre,
la planta del té puede alcanzar una altura de hasta dos metros, pero en
los cultivos se suele podar continuamente cuando llega a un metro. Las hojas
del té verde ser arrancan de la misma forma que las del té negro, pero se
elaboran de otra manera. Para mantener sus propiedades, se procesan cuidadosamente
en tres fases en un trabajo que dura un día. Primero se resecan para destruir
las enzimas que darían lugar a la fermentación, después se enrollan manualmente
y se calientan para reducir la humedad restante y luego se terminan de deshidratar
en grandes secadoras mecánicas, de forma que el té tan solo retenga el 2%
de su humedad original. El empaquetado y distribución posterior permite
que el té verde llegue hoy, con pleno sabor y carácter, a todos los rincones
del mundo.
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Consejo para la conservación del te verdeEl té verde, es un té joven, caracterizado por su frescura ya que no lleva largos procesos de fermentación que en otros tipos de té pueden llegar a durar años enteros.

Por esa razón lo mejor es consumirlo cuanto antes. Sus mejores cualidades nos las dará durante su primer año con su mejor forma y sabor.
Por lo que conservarlo en una bolsa o recipiente hermético, una caja metálica, podria ser una buena idea  Una forma de tomar té frio. Té verde frío con menta
Ingredientes:
Té verde gunpowder
Un pellizco de menta o hierbabuena por taza.
Preparación: Hacer un té verde el doble de fuerte de lo habitual (una cucharadita por persona) y dejar en infusión junto con la menta durante tres minutos. En una jarra aparte, añadir azúcar y hielo. Una vez realizada la infusión, verter el té en la jarra preparada y agitar hasta la disolución de los hielos. En el momento de servir, llenar cada vaso con el té y hielo a partes iguales.
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Té verde, dietas de adelgazamiento
El té verde es especialmente rico en dos principios activos: polyfenoles y taninos, entre los que destaca la cafeína.
Estas sustancias actúan a dos niveles: estimulando la combustión de las grasas y relentizando la absorción de ciertos nutrientes como los azúcares y los lípidos.
La presencia de la cafeína ayuda a activar el proceso lipolítico:
la grasa presente en el organismo se descompone en elementos más simples que son quemados más facilmente en beneficio de la línea
Los polyfenoles y la cafeína, actuando en sinergia, prolongan la termogénesis aumentando así el gasto calórico.
Las catequinas del té verde también reducen la concentración de glucosa en la sangre y consecuentemente los niveles de insulina.
Esto le otorga un interesante cualidad de estabilización del nivel de glucosa en sangre.
El té verde, en infusión, se puede integrar fácilmente en una dieta adelgazante.
Otra utilidad de los restos de te verde después de haber hecho la infusión..
Consiste en la aplicación sobre los ojos cansados de unas compresas aprovechando las bolsitas de la infusión del té ó los restos de las hojas de te si es que ha empleado hojas secas, con el uso de estas cataplasmas se reducen el cansancio de los ojos y se combaten las bolsas que se suelen formar alrededor de los mismos.
Estas cataplasmas aplicadas sobre la frente ayudan a reducir el dolor de cabeza.
¿ Que es una cataplasma ?
Una cataplasma es un tratamiento tópico de consistencia blanda y, normalmente, caliente, que se aplica con varios efectos medicinales; especialmente cuando los efectos son calmantes, antiinflamatorios o emolientes.
Que el té tiene propiedades beneficiosas para nuestra salud eso no es nada nuevo. Habéis oído hablar en miles de ocasiones de sus efectos diuréticos o que el té verde está indicado en dietas para perder peso... pero, ¿qué os parecería utilizarlo también para cuidar nuestra piel? .
El té para la belleza
Estas son las tres variedades de té con las que experimentamos diferentes tratamientos. Por un lado, el té verde con melón y aloe vera (purificador, descongestionante, calmante y antioxidante); té negro con vainilla y canela (descongestionante y calmante) y Pu Erh con mate y melocotón (regenerador, exfoliante y equilibrante).
¿ Como empezamos ?
En primer lugar, preparamos una infusión de té verde con melón y aloe vera en la que sumergimos una pastillita que, sorprendentemente, se convierte en mascarilla muy favorecida (las venden en las tiendas Muji). Cuando se retira la mascarilla, la piel esta suavísima y muy luminosa.
Ya sabemos que cuando empleamos para hacer el te, bolsitas, se pueden romper las bolsitas y hacer una pasta con su contenido y agua caliente para después aplicárnosla en el rostro.
A continuación, una vez retiradas las mascarillas, vaporizamos nuestro rostro con las infusiones de té negro con vainilla y canela y Pu Erh con mate y melocotón. El truco es preparar una infusión bien cargada, esperar a que se enfríe del todo y rellenar un vaporizador con ella, así podremos utilizarla siempre que queramos y aprovechar los beneficios que reporta a nuestra piel. Especialmente el té de vainilla y canela, por su olor delicioso y por su efecto descongestionante y calmante.
El Pu Erh no sólo regenera, sino que además exfolia, nutre y equilibra la piel, además se recomienda después de las comidas, pues quema las grasas y es beneficioso contra el colesterol.
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