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Desde la Dinastía Song (420 AC), este té especial fue
reservado a los emperadores de China. Si cualquier otra alma inferior intentaba
apropiarse un poco de té blanco, lo pagaba con su vida. Todavía hoy es una
exquisitez. Sólo se recolecta uno o dos días al año, normalmente en primavera, y
en unas condiciones un tanto particulares. Se escoge una luz sombreada, una
temperatura de 18º C y se va recogiendo el primer brote de las ramas más
tiernas. Estos brotes están cubiertos de un vello blanco, de ahí su nombre.
Posteriormente se realiza la selección definitiva de
las yemas, llegando solo a aprovecharse 3 kilos de una recolecta de 25. Su
tiempo de secado puede llegar a prolongarse hasta tres días. No sufre ningún
proceso posterior. Este tratamiento mínimo es lo que lo diferencia de los otros
tipos de té y mantiene sus beneficios tan concentrados.
Una vez recolectado el té blanco apenas se
manipula: se deja evaporar el agua de las hojas y se secan al aire y al sol
manteniéndose intactas todas sus propiedades.
El té blanco ha sido descubierto recientemente como
el antioxidante más potente de la naturaleza. Posee un potente antioxidante
presente en todos los tipos de té y muy conocidos por aumentar las defensas del
organismo y neutralizar la actividad de los radicales libres. Los radicales
libres causan una oxidación de las células que, en ocasiones, pueden provocar
cáncer. Gracias a estos polifenoles se neutraliza la acción de los radicales
libres.
Por otro lado, el té blanco es capaz de proteger la
producción de lípidos 10 veces mejor que el té verde. Además este té por sí solo
es bastante más eficaz que la vitamina C y la vitamina E juntas.
El auténtico té no contiene conservantes ni
colorantes por lo que su consumo no está contraindicado en ningún caso (salvo
casos puntuales de alergia). Además el té blanco es el que menos cafeína
contiene, la mitad que el té verde. Es decir puedes convertirlo en un sustituto
del café mucho más relajante.
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Suma de beneficios: Además de aliviar el cansancio,
deleitar la mente y fortalecer la voluntad, los emperadores chinos lo
consideraban el elixir de la inmortalidad. Es un
poderoso aliado contra la retención de líquidos, activa la circulación de la
sangre, oxigena la piel y anima el espíritu.
Un consejo, guarda un tacita de té blanco para
aplicarla como tónico facial. Después de una exfoliación cierra los poros, deja
la piel aterciopelada, tersa y luminosa. Y no sólo eso, puedes utilizarlo como
potenciador del bronceado, ya sea natural o artificial, porque después de una
sesión bronceadora potencia el color. Eso sí, aplícalo encima de la
correspondiente protección solar.
Lo cierto es que este té contiene unos niveles extraordinarios de
polifenoles, tres veces más que el té verde, que se encargan de
mejorar las defensas del organismo y suprimir la actividad oxidante de los
radicales libres. Incluso un instituto americano lo está estudiando por su
supuesta actuación contra el cáncer. Y los expertos dicen que tiene el poder
antioxidante de 12 vasos de zumo de naranja.
Dosis, preparación De color claro y sabor
ligeramente afrutado, lo recomendado es consumir tres tazas
diarias. Una en el desayuno, otra antes o después de la comida y una
última antes de acostarse, sin miedo a que nos desvele porque es un té muy bajo
en cafeína, aclara José Merino, experto en té y dueño de la
casa especializada BOMEC
Su preparación no tiene misterio, se calculan dos
cucharadas de té por taza, se pone a hervir agua y justo antes de que comience
su ebullición se retira del fuego y se vierte encima del té. Antes de tomarlo
debe reposar de cinco a diez minutos. Con leche de almendras o con miel está más
dulce, aunque para disfrutar plenamente de sus propiedades es mejor tomarlo
sólo. ¡Ojo con las imitaciones! BOMEC importa el auténtico té blanco Yin Zhen y
lo envía a cualquier ciudad española. Pero la calidad se paga
. Aunque también tienen una versión apta para casi todos los
bolsillos, el té blanco Bai Mu Dan
También en cosmética: Desde enero de 2002 también
podemos disfrutar del té blanco como loción para el rostro gracias a los
laboratorios Estée Lauder , es una emulsión ligera y sedosa que crea un
escudo impenetrable sobre la piel, salvaguardándola del estrés, la contaminación
y otros agresores medioambientales.
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